Esterilidad: problemas con el esperma, la ovulación, las trompas de Falopio y el cuello uterino (2da parte)

10 abril, 2007 at 14:31 4 comentarios

Principio…

Tratamiento

El tipo de fármaco que se escoge para inducir la ovulación depende del trastorno específico. Para una mujer que no ha ovulado durante mucho tiempo (anovulación crónica), está indicada la administración de clomifeno. En primer lugar, se induce un período menstrual con otro fármaco, el acetato de medroxiprogesterona. A continuación se administra el clomifeno durante 5 días. Por lo general, la ovulación se produce entre 5 y 10 días (habitualmente unos 7 días) después de dejar el clomifeno y la menstruación 14 o16 días después de la ovulación.

Si después del tratamiento con clomifeno no se produce la menstruación, se debe hacer una prueba de embarazo. Si la mujer no está embarazada, el ciclo de tratamiento se repite con dosis cada vez más altas de clomifeno hasta que se produzca la ovulación o se alcance la dosis máxima aconsejada. Cuando se ha determinado la dosis que induce la ovulación, se vuelve a administrar durante al menos seis ciclos de tratamiento más. La mayoría de las mujeres que quedan embarazadas lo hacen en el sexto ciclo en el que se produce la ovulación. En total, del 75 al 80 por ciento de las mujeres tratadas con clomifeno ovula, pero sólo alrededor del 40 al 50 por ciento quedan embarazadas. Por otro lado, alrededor del 5 por ciento de los embarazos en mujeres tratadas con clomifeno son múltiples, sobre todo gemelares.

Como se sospecha que la administración prolongada de clomifeno puede implicar un mayor riesgo de cáncer de ovario, los médicos suelen adoptar varias precauciones, como la exploración de la paciente antes del tratamiento, el control exhaustivo durante el mismo y la limitación del número de ciclos de tratamiento.

Los efectos secundarios del clomifeno consisten en sofocos, hinchazón abdominal, dolor mamario, náuseas, trastornos visuales y cefaleas. Alrededor del 5 por ciento de las mujeres tratadas desarrolla el síndrome de hiperestimulación ovárica, en el que los ovarios aumentan considerablemente de tamaño y una gran cantidad de líquido pasa de la circulación sanguínea a la cavidad abdominal. Para evitar este trastorno, se administra la dosis más baja y efectiva posible y si los ovarios aumentan de tamaño se suspende el tratamiento.

Si una mujer no ovula o no queda embarazada durante el tratamiento con clomifeno, se puede intentar un tratamiento hormonal con gonadotropinas menopáusicas humanas. En la actualidad, estas hormonas se extraen de la orina de mujeres posmenopáusicas, pero ya se están experimentando otras sintéticas. Como las gonadotropinas menopáusicas humanas son caras y tienen efectos secundarios graves, los médicos no recomiendan esta forma de terapia hasta estar seguros de que la esterilidad se debe a un trastorno de la ovulación y no a anomalías espermáticas o de la trompa de Falopio. Incluso en estos casos, se deben supervisar exhaustivamente los ciclos del tratamiento.

Las gonadotropinas menopáusicas humanas, que se inyectan por vía intramuscular, estimulan la maduración de los folículos ováricos. Para controlar la maduración, se determinan los valores de la hormona estradiol en sangre y se examina la pelvis mediante una ecografía. Las dosis se ajustan según la respuesta de la mujer al tratamiento hormonal. Cuando los folículos están ya maduros, para desencadenar la ovulación se inyecta una hormona diferente, gonadotropina coriónica humana. A pesar de que más del 95 por ciento de las mujeres tratadas con estas hormonas ovula, sólo del 50 al 75 por ciento quedan embarazadas. En las mujeres que reciben este tratamiento, entre un 10 y un 30 por ciento de los embarazos son múltiples, sobre todo de gemelos.

Un grave efecto secundario del tratamiento con gonadotropinas menopáusicas humanas es el síndrome de hiperestimulación ovárica, que se desarrolla entre un 10 y un 20 por ciento de las mujeres tratadas. Este síndrome puede ser mortal, pero en general puede evitarse mediante un control minucioso del tratamiento y se suspende la administración de la gonadotropina coriónica humana cuando la respuesta ovárica es excesiva. Además, estas hormonas pueden incrementar el riesgo de cáncer de ovario, pero la evidencia actual aún no es concluyente al respecto.

En ocasiones, no se produce la ovulación porque el hipotálamo (la parte del cerebro que coordina y controla la actividad hormonal) no secreta hormona liberadora de gonadotropina, que es necesaria para la ovulación. En esos casos, es posible usar una forma sintética de la hormona para inducir la ovulación. El riesgo de hiperestimulación ovárica es bajo con este tratamiento, por lo que no es necesario realizar un control intensivo.

Anomalías de las trompas de Falopio

Las trompas de Falopio pueden sufrir anomalías estructurales o funcionales. Las principales causas de trastornos son las infecciones, la endometriosis y la obstrucción quirúrgica de las trompas (ligadura de trompas) realizada para conseguir la esterilización.

Para determinar si las trompas de Falopio están abiertas, el médico practica una histerosalpingografía (una radiografía especial del útero y de las trompas de Falopio) poco después de que el ciclo menstrual de la mujer haya acabado. Esta prueba también puede evidenciar anomalías congénitas (defectos al nacer) del útero y de las trompas de Falopio, masas fibrosas en el útero y adherencias (bandas fibrosas que enganchan entre sí estructuras que normalmente no están unidas) en el útero o la pelvis. Por motivos desconocidos, la fertilidad parece mejorar ligeramente después de practicar un histerosalpingograma que ha resultado normal. En consecuencia, para ver si la mujer queda embarazada, el médico puede esperar antes de realizar más pruebas sobre el funcionamiento de las trompas de Falopio.

Si el histerosalpingograma detecta adherencias uterinas, se examina el útero con un histeroscopio (un tubo de visualización que se introduce por el cuello uterino hasta el interior de este órgano). Este instrumento puede utilizarse también para romper adherencias durante el procedimiento, lo que aumenta las posibilidades de que la mujer quede embarazada más adelante. Si se necesita más información para establecer el diagnóstico, se introduce un laparoscopio (un pequeño tubo de visualización) en la cavidad pélvica a través de una pequeña incisión en la pared abdominal. Este procedimiento, que casi siempre se realiza bajo anestesia general, permite visualizar el útero, las trompas y los ovarios. El laparoscopio también puede utilizarse para extirpar tejido anormal en caso de endometriosis o para romper adherencias en la cavidad pélvica. Así mismo, es posible administrar fármacos para tratar la endometriosis y en caso de infección se deben administrar antibióticos. Otra opción es una operación quirúrgica destinada a reparar una trompa de Falopio lesionada por un embarazo ectópico (tubárico), una ligadura de trompas, o una infección, pero esta intervención conlleva un bajo índice de embarazos normales y un alto porcentaje de embarazos ectópicos. Por todo ello, a menudo no se recomienda practicar este tipo de intervenciones quirúrgicas.

Problemas en el cuello uterino

El moco cervical (del cérvix, la parte inferior del útero que se abre a la vagina) actúa como una especie de filtro y evita la entrada de bacterias en el útero procedentes de la vagina; así mismo, favorece la supervivencia del esperma. Esta mucosidad es espesa y el esperma no puede atravesarla hasta la fase folicular del ciclo menstrual, cuando el óvulo y el folículo maduran en el ovario. Durante esta fase, los valores de la hormona estradiol aumentan, con lo que el moco cervical se torna claro y elástico, lo que permite que el esperma alcance el útero y penetre en las trompas de Falopio, donde puede producirse la fertilización.

Diagnóstico y tratamiento

Entre 2 y 8 horas después del acto sexual, puede realizarse una prueba para determinar si el esperma puede sobrevivir en el moco cervical. Esta prueba se programa para realizarse en la mitad del ciclo menstrual, cuando las concentraciones de estradiol son máximas y la mujer está ovulando. Normalmente, el moco es claro y puede estirarse hasta 9 y 12 centímetros sin romperse. Al microscopio, el moco tiene un aspecto de helecho y, si se observa con el máximo aumento, pueden verse al menos cinco espermatozoides activos simultáneamente. Los resultados se consideran anormales cuando el moco es excesivamente espeso, no se observa esperma o bien se aprecian agregados de espermatozoides debido a que el moco contiene anticuerpos antiesperma. De todos modos, estos resultados anómalos no siempre indican problemas en el moco cervical. Es posible que no se detecte esperma simplemente porque no se depositó en la vagina durante el coito y la existencia de un moco espeso puede ser debida a que la prueba no se realizó en el momento adecuado del ciclo menstrual. A pesar de que esta prueba es ampliamente utilizada, no es muy precisa.

El tratamiento de los problemas derivados de los trastornos del moco cervical incluye la inseminación intrauterina, en la que el semen se coloca directamente en el útero para evitar el moco, y la administración de fármacos mucolíticos, como la guafenesina (un ingrediente muy frecuente en los jarabes para la tos). Sin embargo, no existe prueba alguna de que estas medidas incrementen la probabilidad de embarazo.

Factores no identificados

Aun cuando no se encuentre ninguna causa de esterilidad, al final la pareja puede ser capaz de concebir. El tratamiento de la mujer con clomifeno o con gonadotropina menopáusica humana y la inseminación intrauterina pueden reducir el tiempo necesario para la concepción. Si la mujer no ha concebido después de cuatro a seis ciclos menstruales, quizá sea necesario considerar el uso de técnicas especiales, como la fertilización in vitro o la transferencia de gametos mediante una sonda colocada en las trompas.

Fuente: www.msd.es

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4 comentarios Add your own

  • 2. SILVINA  |  12 abril, 2007 a las 10:35

    Realmente la naturaleza es increible. Uno ve tantas mujeres que tienen hijos y no pueden mantenerlos. Y mi situacion como la de muchas mujeres en el mundo que no logramos concebir. Hace 11 años que estamos queriendo tener un hijo, pero luego de dos embarazos y ambos perdido, de dos inseminaciones artificiales sin resultado, seguimos adelante. Ha y a parte llevamos 2 años anotados en los registros de adopcion que nos aceptaron porque esto tambien es todo un tema. Y SEGUIMOS ESPERANDO….ESPERANOD Y ESPERANDO……

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  • 3. Esmeralda  |  8 junio, 2007 a las 18:34

    Comparto tu desesperacion y a veces frustracion de ver q otras personas esten luchando para obtener leyes para poder abortar. ¡¡¡¡ QUE HORROR!!!! y nosotras peleanado por tener tan solo un hijo

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  • 4. mariexy gonzalez  |  19 julio, 2007 a las 11:43

    me encanto lo de esta pagina

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